La Base Aérea de Las Palmas, ubicada en el distrito de Surco, Lima, ha sido objeto de debate tras las declaraciones del alcalde Carlos Bruce, quien propuso su cierre debido a preocupaciones sobre la seguridad por vuelos a baja altura y el ruido generado, que, según él, afecta a los residentes locales. Esta no es la primera vez que se plantea esta posibilidad; en años anteriores, se han presentado propuestas similares que no prosperaron.
La Fuerza Aérea del Perú (FAP) ha respondido destacando la importancia estratégica de la base. Fundada en 1922, Las Palmas alberga instalaciones clave como las Escuelas de Oficiales y Suboficiales, el Comando de Operaciones y el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN). Además, cuenta con una pista de 2.825 metros equipada con sistemas avanzados de navegación adquiridos en 2019, lo que la convierte en un punto neurálgico para operaciones de defensa y respuesta a emergencias.
La base ha sido fundamental en diversas situaciones de emergencia nacional. Por ejemplo, durante el terremoto de Pisco en 2007, el fenómeno del Niño Costero en 2017 y la pandemia de COVID-19 en 2020, Las Palmas sirvió como centro de operaciones para el transporte de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas. Además, estudios del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) indican que, en caso de un sismo de gran magnitud que inutilice el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, Las Palmas sería la única vía aérea para recibir asistencia internacional.
En respuesta a las preocupaciones de los residentes, la FAP ha propuesto implementar un protocolo informativo para explicar la relevancia de la base y sus operaciones. Aunque se reconoce la necesidad de mitigar el impacto acústico, se enfatiza que el cierre de Las Palmas no es viable debido a su papel esencial en la seguridad nacional y la gestión de emergencias.





